Los consumidores buscan fórmulas naturales y las marcas invierten en activos regionales, como los de la Sierra Catarinense.
El movimiento por una belleza más ética y sostenible viene ganando terreno en Brasil. Las fórmulas magras, libres de químicos agresivos y con activos vegetales, ya no son sólo una tendencia: reflejan un cambio estructural en el comportamiento de consumo.
Según una encuesta de Opinion Box, el 96% de los consumidores nacionales valora los productos de origen natural, y nueve de cada diez priorizan los ingredientes de origen vegetal a la hora de elegir cosméticos, motivados tanto por el bienestar personal como por la reducción del impacto medioambiental.
En medio de este escenario, la biodiversidad brasileña se ha convertido en protagonista. Desde el cerrado hasta el Amazonas, pasando por la Sierra Catarinense, diferentes biomas ofrecen ingredientes capaces de combinar eficiencia, tradición y bajo impacto ecológico.
“El creciente interés por las plantas como fuente de salud y belleza va más allá de la estética y comienza a reflejar una conciencia ambiental†, observa Leliano Corrê, empresario que fundó Maitá, marca que utiliza exclusivamente insumos de la Sierra Catarinense en su biocosmética.
La región, conocida por su diversidad de frutas y hierbas, aporta principios activos como la manzana, butiá, canela, yerba mate y guayaba de montaña. Cada ingrediente tiene sus propias propiedades, como la cafeína natural y los antioxidantes de la yerba mate, o la acción hidratante de la manzana.
“Lo que guía esta nueva lógica de consumo es la búsqueda de experiencias de autocuidado más significativas. La gente quiere saber de dónde vienen los ingredientes, cómo se cultivaron y qué beneficios reales ofrecen, tanto para la piel como para el planeta”, afirma Corrêa.
Esta mirada conecta con un movimiento global. Un informe de la Organización Mundial de la Salud señala que el 80% de la población mundial todavía utiliza plantas medicinales en su atención primaria de salud. En el sector de la belleza, la combinación de nanotecnología y extractos de plantas ha aumentado la eficacia de los productos y ha dado nueva vida a los llamados “limpio belleza†.
Otro punto que ha cobrado fuerza es el minimalismo funcional: productos multifuncionales, con fórmulas cortas y de alto rendimiento, que simplifican la rutina sin renunciar a la calidad. “Menos puede ser más para tu piel y el planeta. Cuando se trabaja con ingredientes activos potentes y bien formulados, no hay necesidad de excesos”, argumenta el fundador de Maitá.
Más que innovación en fórmulas, el movimiento también representa un cambio cultural. Los envases reciclables, la trazabilidad de la cadena de producción y las certificaciones medioambientales se han convertido en diferenciadores imprescindibles en el sector. En el caso de Maitá, la empresa ya cuenta con sellos como Produto Vegano, Cruelty Free y Eu Reciclo, en un intento por alinear las prácticas comerciales y la conciencia ambiental.
Con la mayor biodiversidad del planeta, Brasil tiene la oportunidad de transformar la riqueza natural en innovación sostenible. Para Leliano Corrêa, fundador de Maitá, esta es la manera de reposicionar al país en el panorama de la belleza mundial. “El futuro de la belleza puede estar precisamente en la forma en que Brasil decida explorar este potencial. Tenemos activos únicos, ciencia de vanguardia y una conciencia ambiental que solo tiende a crecer”, afirma.