La industria apuesta por la tecnología para reemplazar las pruebas de animales en belleza
La aprobación de la ley que prohíbe las pruebas cosméticas en animales en todo Brasil consolida un movimiento ético y tecnológico que ya estaba ganando fuerza en el sector de la belleza.
Las empresas nacionales están invirtiendo en soluciones de recorte, como la piel humana producida en impresoras 3D y simulaciones virtuales, para evaluar la seguridad y la efectividad de los nuevos productos.
O Boticário, que no ha realizado pruebas en animales durante más de 25 años, usa en su fábrica en modelos de piel artificial Curitiba capaces de reproducir reacciones humanas en el laboratorio. Los sistemas digitales analizan la aplicación de ingredientes en estos tejidos, con soporte de inteligencia artificial para predecir las interacciones en las capas de la piel.
Natura, pionera en el tema desde 1998, apuesta en plataformas como «Body in a Chip», una tecnología que simula la relación entre la piel y los órganos humanos para evaluar la toxicidad sistémica de las fórmulas, ampliando la precisión de las pruebas.
Mientras que la Unión Europea ya prohíbe las pruebas de animales, incluidas las productos importados, países como China y Estados Unidos aún mantienen requisitos parciales. En este escenario, Brasil se alinea con un estándar global de innovación en belleza sin crueldad.
La combinación de la ciencia, la sostenibilidad y la tecnología, las empresas de cosméticos refuerzan un nuevo paradigma para la industria: métodos más avanzados, resultados más confiables y un futuro futuro de pruebas en animales.