Bienestar, experiencias y tecnología Guía nuevas opciones de los brasileños
La Encuesta de Experian de Serasa revela que el control de la autoevaluación, el ocio y el control financiero ganan el protagonismo en las decisiones de compra, con distintos estándares entre clases sociales y generaciones.
El consumo en Brasil está experimentando una transformación silenciosa pero profunda. Según una encuesta de Serasa Experian, el número de brasileños que colocan bienestar, experiencias y autocuidado en el centro de las prioridades de sus consumidores son un reflejo de los cambios de comportamiento impulsados por nuevas percepciones de calidad de vida, salud y propósito.
La encuesta revela que el 40.7% de la población tiene la intención de invertir más en experiencias en los próximos años, como viajes, eventos culturales y momentos de ocio. Este movimiento está encabezado por un grupo ya identificado con este cambio: el 20% de los brasileños se definen a sí mismos como consumidores experimentales, es decir, que valoran las experiencias por encima de la adquisición de bienes materiales.
El cambio va más allá del discurso y se refleja en las prácticas cotidianas. Un tercio de la población (33%) informa una mayor atención médica, mientras que el 39% dice que están ahorrando más y reduciendo los desechos. El consumo de productos de autocuidado también sigue en aumento, con un 35% de planificación para expandir el gasto en este segmento en el futuro cercano un datos que refuerzan el protagonismo del bienestar en la nueva lógica de consumo.
La clase A y B dirigen esta reconfiguración conductual. Entre estos consumidores, el 62% se identifica con el perfil experimental, y más de un tercio (35% y 36%, respectivamente) ya usa crédito para financiar actividades de ocio. Además, el 42% afirma que han adoptado hábitos de mayor control financiero, como parte de un proceso consciente de reorganización de las prioridades.
En la clase C, esta percepción sigue siendo estable. Entre los consumidores de clase D, la tasa de percepción de cambio cae 12 puntos porcentuales, que, según Serasa Experian, pueden indicar que las prácticas como la economía y la contención de residuos ya son parte de la rutina y no se consideran transformaciones recientes.
Curiosamente, entre las clases de bajos ingresos, existe un creciente interés en la innovación. La tecnología aparece como la categoría principal de deseo del consumidor (29%), seguida de productos de autocuidado (28%) y experiencias (20%). Al mismo tiempo, prevalecen las actitudes más conservadoras, como la preferencia por las marcas tradicionales (20%) y la apreciación de empresas con posicionamiento sostenible (22%).
Contrariamente a la creencia popular, la reconfiguración del consumo no es exclusiva de las más jóvenes. La investigación revela que todas las generaciones Y, X y Baby Boomers son conscientes de las transformaciones del mercado y las preferencias del consumidor moderno. Entre estos grupos, del 34% al 42% del informe inspirado en nuevas formas de consumo, y solo el 10% son indiferentes o resistentes al cambio.
Este nuevo escenario destaca una transición importante: el consumo se vuelve cada vez menos impulso y más intención. La búsqueda del propósito, el equilibrio y las experiencias significativas se impone como un vector central de las decisiones de compra, lo que indica un horizonte en el que las formas de bienestar personal y colectiva no solo lo que se consume, sino la forma en que viven.